воскресенье, 5 октября 2014 г.

La conciencia totalizada


En mi reciente viaje a Egipto por primera vez llegué a una conclusión basada en la observación y experiencia directa sin intermediarios como opiniones impuests desde la prensa occidental o la propaganda. Por primera vez estuve en un país árabe y la impresión que me causó la visita resultó muy chocante. La intención de este escrito es realizar un análisis de las sociedades islámicas. Análisis hay muchos, especialmente desde el punto de vista eurocentrista y proyanqui. 

En este caso, mi propósito es pensar el mundo islámico y sus consecuencias desde la perspectiva de la liberación del ser humano, el elemento ausente en todas las críticas realizadas por occidente hacia los árabes.


La posición de Egipto en el mundo


No se puede comprender absolutamente ningún aspecto de nuestro mundo si no se incorpora el objeto de análisis en un adecuado contexto. Para analizar la situación de un país, se necesita contextualizarla en la situación política a nivel mundial. En este caso Egipto cumple una función económica e incluso geopolítica en el tablero del ajedrez internacional. Eso obliga a ser un garante de la contención de millones de masas de pobres que buscando alguna salida al infierno de ese país islámico, se organizan en su gran mayoría en partidos islamistas u otras corrientes retrógradas y reaccionarias.
A su vez, este país africano recibe importante ayuda militar de EE.UU. Ayuda que está más destinada a la represión interna que a la seguridad nacional ante las amenazas de algún estado extranjero.

Egipto es uno de los países más beneficiados de África. Está claro que África es la región más pobre del mundo y Egipto está incluído en la misma. Sin embargo, en este caso nos encontramos con que este país es el más favorecido a nivel económico. Pero esto no significa que quede a salvo de la condena a la miseria de los africanos en general, en gran parte culpa del saqueo europeo en tiempos de las ocupaciones coloniales y a en la actualidad debido a sus políticas de robo, explotación  y miseria imperialista.


Justamente a causa de esta posición el país está sumido en la pobreza y la perspectiva de la liberación está lejos del horizonte. La pobreza del país se debe a causas externas e históricas, como así también a causas internas (corrupción, capitalistas locales explotadores y su cultura).

No está de más mencionar el hecho que practicamente Egipto es una colonia militar norteamericana y europea. Si tiene privilegios económicos ante el resto de África se debe a que esa es la única garantía de que los pueblos árabes radicalizados con su odio a Israel estalle y destruya la paz y el status quo de la región. EE.UU y los perros democráticos europeos siempre algo tienen que ver en las miserias del tercer mundo.


Egipto después de la Primavera Árabe


Luego de la colosal experiencia de las movilizaciones que derrocaron a Mubarak y luego a Mursi, Egipto se encuentra igual o peor que en aquellos días. La miseria es visible a simple vista. La democracia burguesa con sus libertades individuales proclamadas por las ratas demcráticas de la Unión Europea brilla por su ausencia.


Las ciudades están militarizadas por doquier. Hay puestos de control en varios lugares. Uno de los momentos que recuerdo fue cuando entrabamos al Cairo. En el puesto de control un militar apuntaba al autobús con lo que parecía ser un Kaláshnikov. Patrullas en cada lugar y gente armada vestida de civil merodeando de aquí para allá. Las seguridad privada armada custodia los restaurantes y centros comerciales.


La inexistencia de la mujer


La mujer no existe. Esa es la conclusión a la que llegué al ver las calles repletas de hombres. ¿Acaso es posible imaginar un mundo en el que todas las actividades de la vida son llevadas a cabo por hombres? Eso fue lo que vi al estar en El Cairo. Las poca cantidad microscópica de mujeres vista por mí en toda la ciudad habrá sido de una veintena. Y obviamente ellas estaban cubiertas con su velo negro.
No es por el hecho de ser hombre que yo quiera ver mujeres en Egipto. Simplemente tengo una posición que defender, y es una posición ideológica: un mundo de hombres es una total pesadilla sin belleza y donde se impone el más fuerte aproiándose de las mujeres como si fueran mercancías. Me viene a la mente una idea vengativa: espero que todas las mujeres del mundo árabe sumidas en la humillación puedan algún día vengarse de las atrocidades masculinas y entre muchas de las venganzas, obliguen a los hombres a caminar cubiertos de un trapo negro bajo 40 grados de calor. Sería... muy divertido, ¿no piensa lo mismo, usted, lector?

El derecho a existir no existe


Las mujeres con su cobertura negra me provocaron tal sensación como que las mujeres son muertos andantes. La mujer cubierta tiene derecho a ser reconocida sólo por su marido. Es decir, cada marido puede poseer a su mujer y dominarla a su gusto. Con otros hombres no tendría el más mínimo derecho a intercambiar palabra.
En el año 2014 esta situación horroriza. Imagínese usted, señor lector, que de presentarse lo más absurdo posible habido y por haber sonaría algo así: existo pero no tengo derecho a existir.
La negación del derecho a la identidad reduce al sujeto a la nada. Ser nada es un castigo terrenal llevado a cabo nada más ni nada menos que por los hombres. Los hombres están a salvo del infierno de la nada, del vacío. Una mujer cubierta es un ser destinado hacia el olvido. A morir sin ser reconocida.


La pregunta que surge es: ¿Dónde está la rebelión, mujer? ¿Dónde están tus gritos de libertad? La respuesta no es más que una clara decepción. Esos gritos no existen. No pueden existir en una sociedad dominada por el hombre, donde se voz se impone a punta de pistola y donde la miseria es la amenaza viviente donde todo rebelde pueda ir a parar. Si el derecho a existir no existe, comprenderá, lector, que tampoco existe el derecho a la rebeldía.  


La maldición de dios


El aspecto que más aterroriza es la ideología del islam y sus creyentes. Como ya sabemos, toda religión es un veneno para el alma humana. Toda religión es un ataque punzante a las ansias de liberación. Pero el islam se ha ganado un lugar privilegiado en el área del creer.


El faro de los musulmanes lleva detrás de sí a millones de fieles hacia el abismo de la ignorancia y la sumisión. Resulta ser que en la reflexión del musulmán hay un elemento totalizador y es el "todo", la "totalidad" es dios. Solo es válido lo que está autorizado por dios y lo ajeno a dios es la nada, está fuera de la vida.


Toda persona nacida en Egipto se encontrará con esa condena. Es una condena peor que el pecado original que nos regaló la iglesia católica y otras pestes del cristianismo. La obediencia establece un marco ideológico totalizador en la conciencia de los hombres y se sumen al "karma" a su manera. No hay nada fuera de dios.


La ideología del islam es lo que nos da una incipiente explicación de qué demonios ocurre en ese país. Yo recuerdo haber charlado con un egipcio, al cual le preguntaba si sabía que era "ateísmo". El me respondió que no comprendía de qué le hablaba, le volví a explicar bien. La ausencia de dios o de religión lo tomó por sorpresa. No podía creer que existiera semejante fenómeno en la humanidad. El ateísmo. Su respuesta definitiva fue que "en Egipto no existe el ateismo". Posiblemente en una conversación con algún universitario de la universidad islámica o algo así se sepa de antemano que es el ateísmo y haya una respuesta lista para defenderse de los "infieles".


¿Necesita Egipto la liberación?


La Plaza Tahir en remodelación
La obvia respuesta a esta pregunta es que sí. La cuestión de la liberación es clave para nuestra época. La perspectiva de la liberación del ser humano ha desaparecido de toda ideología y lo único que vemos en los distintos movimientos de nuestra época no es más que la sumisión a lo existente, es decir a la miseria de lo posible.
Para que Egipto se libere es necesario un movimiento emancipatorio que plantee como base urgente la liberación de todos los oprimidos y la ruptura radical con todos los cimientos feudales de la conciencia totalitaria subordinada a Alá, dicho en los términos del islam: a dios.
Sin organización que ponga como sujeto “hacedor” de la historia al ser humano, lo único que le espera es una tragedia peor que la actual a los pueblos del Oriente Próximo. Mientras dios y sus “representantes”, es decir los hombres, sean los que opriman a las mujeres y los que impongan las reglas de convivencias y moldeen la vida a su imagen y semejanza no habrá más que lamentos y autodictadura mental en cada pensamiento del mundo árabe.


Las ansias de liberación no están presentes, o al menos si están no son más que incipientes deseos de romper con lo establecido pero con vanos intentos. La liberación ha de comenzar con la ruptura con el todo, con la ruptura con dios. Para liberar a Egipto y todos los países víctimas del islam hay que destruir todo vestigio de religión.


Occidente: ninguna alternativa


Desde 2001 los yanquis dirigiendo la guerra contra el terrorismo vienen planteando ser la alternativa al mundo islámico. Bien, todo lector coherente comprenderá que toda intervención de los imperialismos europeo y yanqui en Medio Oriente son causados nada más ni nada menos que por los intereses petroleros. Si el lector opina que las bombas lanzadas a Irak fueron por la democracia le recomiendo que deje de leer y se vaya a continuar creyendo en cuentos de hadas.


Pero la propaganda europea-yanqui sí que es fuerte. Desde arriba se presentan estos asesinos carniceros como la alternativa al caos islámico pero no lo son. Su “fundamentalismo cristiano democrático” es un caos similar que arrastra tras de sí Hiroshima, Nagasaki, Kosovo, Somalia, intervenciones militares en América Latina y miles de crímenes de lesa humanidad que el lector inteligente de antemano conocerá.


Occidente es la cara hipócrita de esta tormentosa realidad. Occidente, es decir, la cultura cristiana es la misma basura con máscara democrática y de “progreso”. Pero no es la salida al caos islámico. Lo único que puede detener a estos dos entes parasitarios que llenan de peste las mentes de los hombres con sus putrefactas ideologías y principios morales es pensar por si mismo la liberación. El primer paso para acercarnos a ella es la reflexión propia y llegar a la conclusión de que primero estamos los seres humanos y luego dios. Resolvamos los problemas de la humanidad primero y después determinemos la veracidad del "todopoderoso".

Pero los que están a favor de la conciencia totalizada, es decir de la idea de dios nos podrán siempre obstáculos y nos harán la vida imposible. Harán todo lo que sea necesario para acallar nuestras ansias de liberación. Por eso no nos queda más alternativa que luchar y tapar las bocas a estos totalizadores de conciencias. Por un lado a los islamistas opresores y por el otro a los fascistas democráticos opresores de occidente. Piense por sí mismo lector. Que lo establecido y lo hecho no  piense por usted. Actúe por sí mismo. En pocas palabras, libérese.

пятница, 23 августа 2013 г.

Cambio de monumentos

En Aleksandrovski Sad antes había un obelisco. Era un monumento a los revolucionarios. Era posible leer en él algunos nombres como Marx y Lasalle.
Ahora ya no está. No muy lejos de él han puesto este año un monumento a un patriarca o algo así, en fin, una figura religiosa como se puede ver en la foto.

среда, 21 августа 2013 г.

Donde se cruzan Oriente y Occidente

Mi nombre es Luciano. Llevo viviendo cuatro años y medio en Rusia. Quiero contar mi historia de como llegué aquí desde la lejana provincia de Mendoza. Pero no ahora. Es que quiero mejor contar la historia de una manera desordenada como todo lo que yo hago en la vida.

Lo importante es que estoy aquí y he tenido un gran privilegio: estar muy lejos del país donde yo nací y poder observar el mundo. Un mundo que es diferente a lo conocido en occidente. El mundo observado por mí es Moscú. Obviamente esta ciudad no es toda Rusia pero posiblemente representa el 90%.
Monumento a la Revolución de 1905
 
Relataré un poco sobre mi interpretación de la vida aquí donde se cruzan Oriente y Occidente. Para ello recordaré un poco sobre los cuatro años y medio de mi permanencia en este lugar. No quiero hacer un blog de viaje ni nada parecido, sino explicar el por qué me resulta tan complicado comprender el mundo luego de haber llegado a estas tierras, a las tierras de la Revolución Rusa, la Gran Guerra Patria, los Pelmeni, Borsh y otras cosas más.